David Oistrakh

Si existe un violinista del siglo XX que esté a la altura de Jascha Heifetz y de los otros grandes intérpretes de la historia del instrumento, ese fue el soviético David Oistrakh.

Oistrakh nació en 1908 en la ciudad de Odessa, en la actual Ucrania. De origen judío, fue uno de los músicos que no emigró con la desaparición del Imperio Ruso y la instauración de la Unión Soviética en 1917, por lo cual se lo considera uno de los grandes héroes de la cultura en el antiguo país comunista.

Su pasión por el violín fue alimentada desde pequeño por su familia, especialmente su padre quier era violinista amateur. Fue él quien le transmitió su amor por el instrumento así como por la música tradicional klezmer, la cual influiría su estilo en las décadas subsiguientes.

Oistrakh estudió con el famoso educador musical Pyotr Stolyarsky, quien lo acogió junto a otros grandes violinistas de su generación, como Nathan Milstein y Elizaveta Gilels, con quienes Oistrakh crearía un lazo duradero. A la vez, Stolyarsky fue quien lo alentó en la práctica de su largo legato, una técnica que Oistrakh llegó a dominar como pocos en la historia y por la cual es aun reconocido hoy en día.

En su larga carrera tocó con los grandes directores y compositores del periodo soviético, entre los que se destacan Aram Khachaturian y Sergei Prokofiev. Viajó extensamente por todo el bloque comunista e incluso a muchos países de Europa occidental, entre ellos Francia, Bélgica y el Reino Unido. Recibió gran cantidad de premios, entre ellos el célebre Premio Lenin, posiblemente el más importante galardón de la Unión Soviética y su bloque de estados aliados.

David Oistrakh murió de un paro cardíaco en 1974 en Amsterdam. Hoy en día es considerado uno de los violinistas más importantes de la historia.

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